PUNTO DE VISTA - Un espacio para compartir opiniones.







jueves, 19 de mayo de 2011

Bienaventurados los indignados, porque abren el camino al cambio auténtico.


Queridos amigos indignados, 

Gracias. Muchísimas gracias por vuestro coraje.

Hace tiempo que necesitábamos un movimiento desligado de la política, capaz de representar a todos y cuyo objetivo es transmutar un sistema que no nos sirve por otro en el que podamos desarrollarnos plenamente. La sociedad en la que vivimos ahora se atreve a llamar democracia a lo que en realidad es una forma moderna de esclavitud. Necesitamos crear una sociedad diferente y vosotros estáis dando el primer paso; el más difícil; el más importante; el que requiere más fe, más fuerza para superar la inercia, y más valor para enfrentar el status quo. 

Personalmente os lo agradezco de corazón, porque pertenezco a ese grupo que posee en igual medida clarividencia y cobardía. Indignada desde hace mucho tiempo, con una visión bastante clara de lo que tiene que ocurrir (y de hecho ya está ocurriendo) y sin embargo, incapaz de hacer nada, me confieso espectadora pasiva, de las que ve la vida desde la barrera. Se que este momento era inevitable, y lo estaba esperando como agua de mayo, pero en el fondo no creía que fuera posible. Por supuesto era más fácil creer que ocurriera en países donde la falta de libertad es más flagrante, pero yo tenía mis dudas de que ocurriera en casa, donde hay un relativo estado de bienestar.

Habeis demostrado que no son suficientes para distraeros ni las drogas ni la televisión, ni el consumo, ni la política, ni los botellones, ni el paro, ni la falta de oportunidades. Habéis demostrado que teneis la visión, el valor, la capacidad de trabajo y la unidad necesarias para esta evolución tan importante. Os estais convirtiendo en el cambio que todos estábamos esperando, y lo estais compartiendo con el mundo. Por todo ello os doy las gracias. 

Adelante, no os rindáis. Pase lo que pase en los próximos días, no os olvidéis de este primer paso. No perdáis nunca el espíritu de unidad que tenéis ahora. Recordad como habéis creado una pequeña sociedad espontánea donde cada uno desarrolla sus propios talentos para el bien del grupo. Estáis escuchando lo que vuestro corazón os dicta; estáis actuando desde la libertad y desde la paz. Todos estos valores son los que definen la sociedad que viene, y sois los que estáis poniendo la primera piedra. Me siento muy orgullosa de vosotros, y desde Florida os mando constantemente toda la fuerza moral y el apoyo y el cariño posibles. 

Helena Aramendia

www.helenahealer.com

lunes, 2 de mayo de 2011

OSAMA


Una parte del mundo celebra la muerte de Osama Bin Laden. Lo entiendo, aunque no puedo decir que lo comparto del todo. Para muchos, los afectados más directamente en cualquiera de los ataques terroristas atribuidos a OBL, posiblemente su muerte sea una ayuda a la hora de cerrar un capítulo emocional doloroso. El sentimiento de que se ha hecho justicia, o de que el supuesto responsable ha corrido la misma suerte que sus víctimas, puede que alivie a algunos, y no los culpo. Pero celebrar esta muerte con champan y langostinos me pareceria casi tan mal, como cuando los degenerados celebran de esta manera la muerte de un inocente. Por poco humano que fuera, Bin Laden era un ser humano y aunque justificada y conveniente en este caso, una muerte no es motivo de celebración.

Se ha hecho lo que se tenía que hacer, pero se ha resuelto poco.  Se ha cortado la cabeza de la bestia, pero me temo que otra crecerá de repuesto. Se ha matado a un hombre, pero no se ha liquidado el odio, el fundamentalismo, la sinrazón de los que ven el mundo en blanco y negro con la convicción de que solo uno de los dos debe existir.

Yo no se como solucionar este problema, pero intuyo que echando leña al fuego de la separatividad y la intolerancia no es la manera. Desde un punto de vista metafísico y más amplio, hay una ley universal de causa y efecto. A toda causa le sigue un efecto del mismo signo. En otras palabras, cosecharemos lo que sembremos. A un pensamiento de paz le seguirán estados y hechos de paz. A un pensamiento de odio le seguirán estados y acciones de odio. A esto le podemos añadir que aunque nuestra mente racional nos diga que estamos del lado de los buenos,  que tenemos que defendernos, que la razón está de nuestra parte y que los malos son ellos, la realidad es que al celebrar una muerte estamos vibrando en un nivel muy pobre. Estamos en una vibración de odio, de separación, de violencia. Aunque mentalmente nos parezca que hay una gran diferencia entre los dos bandos, cuando entramos en este juego nos colocamos en el mismo nivel vibratorio que tienen los terroristas y la gente con la que nos enfrentamos, lo cual solo puede llevar a una escalada en la que el final es la destrucción. Por eso nadie gana en una guerra, porque en realidad los dos bandos echan leña al mismo fuego: el odio, la separatividad, la violencia. La diferencia entre los bandos no es real; es puramente racional.

Es hora de crecer como humanidad. Es hora de cambiar de metas, de ampliar horizontes, de dejar de vivir mirándonos al ombligo y empezar a entender la realidad de una forma global, desde una perspectiva más amplia. Todo es vibración. Si queremos una realidad más satisfactoria debemos empezar por tener pensamientos de vibración más alta, que traerán sentimientos y acciones más positivos.

Ya no es hora de insistir en tener la razón por encima de todo, justificando con ello las barbaridades que cometemos.  Es hora de que nos dejemos de parecer a niños peleando por juguetes, ciegos en la defensa de su patética posición en la pelea, y nos elevemos por encima de viejos conceptos que limitan nuestra mente.  La humanidad es una unidad, un cuerpo que formamos entre todos, y como tal hay que tratarlo. Somos células de un organismo que solo puede estar fuerte y sano cuando hay armonia y equilibrio en todos sus sistemas. Lo que le pasa a un grupo nos afecta a todos, tanto si lo entendemos como si no. Cuando las células cancerígenas aparecen en un organismo, si el resto del cuerpo responde con células sanas, se da una remisión espontánea. Sin embargo, cuando el organismo responde con más células cancerígenas, hay metástasis. Es hora de entender que somos una unidad, y no solo una suma de individualidades. Me parece positivo que Osama haya muerto pero no habrá nada que celebrar hasta que seamos capaces de entender que toda la negatividad que él representaba es una creación nuestra, y que la solución no está en el poder militar si no en la habilidad de elevar nuestra vibración. El dia que este hecho sea conocido, asumido y puesto en práctica, habremos evolucionado y podremos solucionar nuestros problemas. Cuando quiera es hora. 

martes, 15 de marzo de 2011

El poder de la desinformación.

Me parece increíble que hechos inusuales e importantes no sean noticia. No entiendo como es posible que Islandia haya tenido una revolución social, política y económica durante los últimos tres años y todo ocurra en silencio, sin que los medios de comunicación se hagan eco.

Cuando hay una catástrofe, tanto si es natural como si es un acto terrorista, las imágenes nos bombardean ad nauseam. Cuando hay una rebelión también, sobre todo si es sofocada violentamente o se convierte en una masacre. No es difícil encontrar el denominador común: el  miedo. Los medios de comunicación ejercen una influencia muy grande sobre la población a través del miedo.


Sin embargo cuando algo importante ocurre que demuestra el poder de la gente normal, del pueblo llano en su determinación por conseguir algo, los medios de comunicación se vuelven como aquellos del trabalenguas: tercos, mercos, chivirigordos sordos y ciegos. 

Haciendo corta una historia más larga, cuando la famosa crisis que nos azota llegó a Islandia en 2008, los ciudadanos no estuvieron de acuerdo con las consabidas medidas de rescate que obligan al contribuyente a pagar por los errores de la banca. Básicamente salieron a la calle, hicieron dimitir al gobierno en pleno, y están en proceso de reescribir su constitución para evitar que algo así ocurra de nuevo. Los responsables de la debacle económica están detenidos o perseguidos por Interpol. La economía islandesa está en recuperación. Entiendo que Islandia es un caso un poco particular, más que nada por su tamaño. Con poco más de trescientos mil habitantes es lógico pensar que cualquier proceso resultará más sencillo que en España (44 millones bastante mal avenidos), los USA (300 millones y unos quince millones más que no cuentan) o cualquier otro país. Pero para mí lo más importante no es si es extrapolable o no, si no el hecho en sí de que haya pasado desapercibido porque los medios de comunicación apenas lo han contado tímidamente. 

¿Por qué? Me niego a pensar que sea porque Islandia es pequeño o porque no tiene peso político, militar ni económico. Tengo la impresión de que no se le ha dado la importancia que tiene precisamente por eso, porque tiene importancia, y mucha,  pero de una forma contraria a la mayoría de las noticias con las que nos bombardean. En este caso no ha habido violencia, y las cosas han ocurrido como deben ocurrir, porque la mayoría lo ha querido. De forma pacífica se han producido los cambios solicitados. El sistema, por una vez, ha funcionado como debe funcionar. El poder no es de los que representan al pueblo, si no del pueblo que los ha elegido para representarlos. Como se generalice el ejemplo de Islandia y en todos los países los ciudadanos salgan en masa a la calle a clamar por lo que es suyo, las consecuencias para los que mueven los hilos entre bambalinas serían catastróficas. Por eso la noticia ha pasado de largo discretamente. 

Afortunadamente, los medios de comunicación tradicionales empiezan a perder control a favor de las redes sociales y de los medios alternativos. Para mí, eso significa que tenemos en nuestras manos un instrumento importante de cambio. Ser conscientes de lo que comunicamos, de lo que compartimos, de lo que decimos tanto como de lo que escuchamos es parte de la impronta que, nos demos cuenta o no, vamos dejando en el mundo. 


miércoles, 29 de septiembre de 2010

La diferencia entre un sueño y un proyecto es la fecha.

A estas alturas más o menos todo el mundo sabe que para vivir la vida que uno quiere, primero hay que imaginársela. Tener sueños y deseos no solo es bonito y placentero, sino que además es necesario. Los sueños son el motor del mundo. El problema viene cuando los dejamos aparcados en la carpeta de "sueños" para siempre. 


El primer paso para conseguir un sueño es convertirlo en una meta, o proyecto. ¿Cual es la diferencia? La fecha. Los proyectos tiene fecha. No tiene que estar escrita en piedra, pero el que haya una fecha significa que lo hemos pasado de la carpeta "Sería lo ideal pero nunca va a materializarse" a la de "Un día va a ser una realidad". El ejemplo más fácil que se me ocurre es el de un viaje. Uno tiene en mente la imagen de un lugar que quisiera visitar. La imagen puede estar años en nuestra mente, en nuestro escritorio o en la pared, y será solo un sueño hasta que
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