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sábado, 2 de mayo de 2009

¡Que viene el lobo!

17.000 Niños se mueren de hambre al día, según datos de la Organización Mundial de la Salud.

8.000 Personas mueren en el mundo al dia por malaria, y 20.000 por cancer.

17 personas han muerto en una semana por la gripe A, de un total de 658 infectados (a día de hoy).

Entiendo que la mayoría de nosotros no vivimos en zonas donde se transmite la malaria. Sabemos que el cancer no es contagioso, y no nos encontramos en situación de morir de inanición, independientemente de que nuestra economía esté más o menos boyante. Pero ¿por qué ese empeño de la prensa en que vivamos atemorizados?

Durante los últimos dias, la mayoría de los medios de comunicación ha dado una cobertura totalmente prioritaria y totalmente desproporcionada a la gripe A o Nueva gripe. Frases como ¨La mortal epidemia amenaza con extenderse por todo el mundo¨ se oyen en programas de televisión. Estados Unidos ha declarado la situación como Emergencia de Salud Pública a nivel nacional.

Me parece desproporcionado, cuando es una gripe que de momento no parece mortal salvo en unos pocos casos específicos. La Organización Mundial de la Salud lleva 50 años estudiando de cerca la gripe común, ya que provoca cientos de miles de muertes al año, pero esto no tiene tanta cobertura mediática. Y yo me pregunto, ¿Quien tiene tanto interés en que vivamos atemorizados, y por qué?

Como en las novelas policiacas, la respuesta más inmediata llega al mirar quien se beneficia de ésta situación. Las compañías farmacéuticas. En este caso, concretamente los laboratorios Roche, que han visto su negocio florecer en las últimas semanas. Para ellos es suficiente con que tengamos miedo. Ni siquiera necesitamos estar enfermos de verdad, porque los países hacen acopio de medicamentos cuando hay riesgo de pandemia, para no ser los últimos y quedarse sin reservas en un momento de necesidad.

Detrás del beneficio económico inmediato, encontramos el beneficio a largo plazo, en tener controlada a la población a través del miedo. Esto se logra hablando de enfermedad y no de salud. Creando una psicosis de vulnerabilidad, y de dependencia. Se nos hace depender de las medicinas que nos venden y de los protocolos médicos que nos venden como salvadores, cuando hay una realidad evidente y obscena: a pesar de los adelantos en medicina y bienestar y de la mejora en calidad de vida en paises del llamado primer mundo, estamos más enfermos que nunca. Y cada cuatro años se le da un empuje a esta dependencia, con un brote epidémico.

Pero no vayamos a caer en victimismos. Tambien lo que ocurre es responsabilidad nuestra. Ahí van las dos razones más obvias:

La primera, porque somos basicamente egoistas y egocéntricos. La malaria y la desnutrición les pasa “a los demás”. Y como “los demás” están lejos y no tienen nada que ver conmigo, no hay razón para que me preocupe. La gripe es distinta, porque puede pasarme a mi, por eso me asusta. Pues bien, tengo noticias. Ese concepto de “los demás” es un concepto obsoleto que nos han vendido, o nos hemos metido en la maleta en algún momento de la historia, y que no es cierto. Todos somos uno, y hasta que no aceptemos esta verdad como irrefutable y universal, nuestros problemas no tendrán solución. Estamos destinados a seguir sufriendo por los siglos de los siglos, o hasta que entendamos no solo cognitivamente, sino emocionalmente, que todos somos una entidad. Somos parte de un todo indivisible.

La segunda, porque entregamos la responsabilidad por nuestro bienestar y nuestra salud a los demás. A los médicos, al gobierno, al ayuntamiento, a la madre, a quien sea. Nuestra salud es responsabilidad nuestra. El ser humano es un ente con un cuerpo emocional, uno espiritual, uno mental y uno físico. Cada una de estas partes tiene una vibración energética y un estado natural de salud y bienestar. Si no nos preocupamos de mantener los cuatro en buen estado, esa despreocupación se traduce en malestar y en enfermedad. Cuando una persona es feliz, está sana, tiene un sistema inmunitario en buenas condiciones, hace el ejercicio adecuado, se alimenta de forma apropiada, duerme lo suficiente, se ríe con frecuencia y ama mucho (muchísimo y a todos) es realmente dificil que caiga enferma.

Helena Aramendia. Permitida la reproducción total o parcial, siempre que se mencione la fuente.


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