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viernes, 21 de agosto de 2009

Y tú, ¿maduras, o solo cumples años?

Normalmente hablamos de evolución humana pensando en lo que ocurre en millones de años, al conjunto de la especie; pero ¿qué ocurre con la evolución individual de cada uno de nosotros? Cuando nos hacemos adultos, ¿dejamos de aprender y crecer?


Al llegar a la edad adulta, cuando nos asentamos en nuestros trabajos (el que lo consiga), en nuestra vida amorosa y probablemente con niños, parece que ya hemos alcanzado una meta; un punto en el que solo nos falta seguir viviendo lo mejor que podamos, envejecer y morir. Pero para muchos, cuando llegan a esa edad es cuando se liberan de la presión de tener su vida predeterminada socialmente, y se dedican a desarrollar su auténtico yo. Estos individuos aprovechan que van cumpliendo años para hacerse adultos realmente. Entienden quienes son, qué quieren ser y lo que quieren hacer con su vida. Esta es la época en la que realmente podemos empezar a entender nuestra vida y la posición que ocupamos en ella, y así madurar. Yo tenía un professor de taekwondo cuando era jovencita, que siempre decía que uno no empieza a aprender artes marciales hasta que no llega a ser cinturón negro. Lo anterios es solo una preparación. Ahora entiendo la verdad de esa frase.


Como siempre, antes de darnos cuenta de si pertenecemos al primer o al segundo grupo, podemos observar a los que tenemos a nuestro alrededor. Algunos de tus conocidos de hace años, siguen hablando de las mismas cosas, teniendo problemas similares, puntos de vista iguales y respuestas muy parecidas a los que tenían entonces. Esa amiga que se queja de que su marido no la respeta, el que sufre porque su suegra interfiere en su vida de pareja, o los que tienen siempre problemas en las mismas areas: dinero, trabajo, familia o amor. ¿Te resulta familiar? Algunos incluso siguen teniendo el mismo tipo de problemas despues de haber cambiado de pareja, trabajo o medico. He notado ésto despues de reencontrarme con amigos que conozco desde hace 30 años. Con algunos, nuestras conversaciones eran como un dejá vue, demasiado similares a las que teníamos entonces.


Otros, sin embargo, se encuentran con situaciones que son de naturaleza totalmente diferente. Son personas que aprenden de sus experiencias, y de esa forma cuentan con más recursos y herramientas para enfrentarse a situaciones nuevas. Las dificultades de la vida son como los exámenes y los cursos del colegio, algo que tenemos que aprender a resolver para poder pasar al siguiente nivel. Como en un videojuego, hasta que encontremos la salida o la solución, no podemos progresar. Así, hay personas que van creciendo, madurando y encontrando problemas diferentes, y hay otros que se quedan atascados, dando vueltas en círculos como una pescadilla que se muerde la cola.


He observado algunos patrones que se repiten en las personas que están atascadas en este sentido. Ante el mismo problema exhiben la misma actitud y la misma respuesta. Como consecuencia, obtienen el mismo resultado. Se le atribuye a Einstein una cita que dice : “la definición de estupidez es hacer lo mismo y esperar resultados diferentes”.


Otra característica de ésta situación de bloqueo es que no suelen aceptar ninguna responsabilidad por ella. Siempre mencionan la situación, o las personas envueltas en ella como la razón por la que se encuentran en ese punto de infelicidad y frustración. De esa manera se posicionan ante ellos mismos y ante la sociedad en su entorno, como víctimas. Si ésto fuera cierto, no tendríamos tantísimos ejemplos de personas que han superado dificultades realmente graves y han demostrado con ello que hay otras opciones y que se puede ser feliz a pesar de las situaciones en las que vivimos. Simplemente por poner un ejemplo, me viene a la mente Irene Villa. Como muchos recordareis, a los doce años perdió las piernas y tres dedos de la mano en un atentado terrorista del que fue objeto. Hubiera sido totalmente comprensible si se hubiera convertido en una persona resentida y amargada e incluso que hubiera demostrado tener sentimientos muy negativos hacia una vida que ya no puede ser regular. Sin embargo, a sus 31 años es una persona feliz. Es periodista, da charlas y conferencias para motivar a personas con dificultades, trabaja con disminuidos, y además es campeona de esquí. Su secreto, en sus propias palabras, es el no haber entregado el poder de su vida y su felicidad a su situación externa. En algún momento se dió cuenta de que habia otra elección, y esa elección pasa por perdonar, y por responsabilizarse de su propia felicidad independientemente de su situación y sus dificultades. En su caso, Irene no pudo cambiar los hechos, así que decidió cambiar su actitud y ser feliz. Al fin y al cabo, la felicidad, como ya hemos comentado en otras ocasiones, es una elección.


¿Y como se empieza a cambiar cuando llevamos tiempo atascados en una situación?. Si la circumstancia que nos agobia tiene solución, assume que tienes que hacer algo. Si ya lo has intentado y no funciona, busca una solución diferente a la que ya has probado. Si no la tiene, cambia tu actitud al respecto. En cualquier caso, lo más importante es que te des cuenta de que la responsabilidad de hacer algo es tuya, en lugar de esperar que sean los demás los que cambien; y recuerda que tú eres el único con poder para cambiar tu vida. No eres una víctima, a no ser que decidas serlo.


En resumen, recordar que las personas y situaciones en las que estamos inmersos, son como espejos de lo que hay dentro de nosotros, y ocasiones para aprender. Darse cuenta de como lo que hay en nuestra vida es una forma de describir lo que hay dentro de nosotros. Y si llevas tiempo atascado en algo, no esperes a que nadie te saque las castañas del fuego. Muévete. Es tu responsabilidad y es la forma de convertirse en personas adultas y felices. Y ánimo, uno se siente maravillosamente bien cuando toma el control de su vida.

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