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lunes, 2 de mayo de 2011

OSAMA


Una parte del mundo celebra la muerte de Osama Bin Laden. Lo entiendo, aunque no puedo decir que lo comparto del todo. Para muchos, los afectados más directamente en cualquiera de los ataques terroristas atribuidos a OBL, posiblemente su muerte sea una ayuda a la hora de cerrar un capítulo emocional doloroso. El sentimiento de que se ha hecho justicia, o de que el supuesto responsable ha corrido la misma suerte que sus víctimas, puede que alivie a algunos, y no los culpo. Pero celebrar esta muerte con champan y langostinos me pareceria casi tan mal, como cuando los degenerados celebran de esta manera la muerte de un inocente. Por poco humano que fuera, Bin Laden era un ser humano y aunque justificada y conveniente en este caso, una muerte no es motivo de celebración.

Se ha hecho lo que se tenía que hacer, pero se ha resuelto poco.  Se ha cortado la cabeza de la bestia, pero me temo que otra crecerá de repuesto. Se ha matado a un hombre, pero no se ha liquidado el odio, el fundamentalismo, la sinrazón de los que ven el mundo en blanco y negro con la convicción de que solo uno de los dos debe existir.

Yo no se como solucionar este problema, pero intuyo que echando leña al fuego de la separatividad y la intolerancia no es la manera. Desde un punto de vista metafísico y más amplio, hay una ley universal de causa y efecto. A toda causa le sigue un efecto del mismo signo. En otras palabras, cosecharemos lo que sembremos. A un pensamiento de paz le seguirán estados y hechos de paz. A un pensamiento de odio le seguirán estados y acciones de odio. A esto le podemos añadir que aunque nuestra mente racional nos diga que estamos del lado de los buenos,  que tenemos que defendernos, que la razón está de nuestra parte y que los malos son ellos, la realidad es que al celebrar una muerte estamos vibrando en un nivel muy pobre. Estamos en una vibración de odio, de separación, de violencia. Aunque mentalmente nos parezca que hay una gran diferencia entre los dos bandos, cuando entramos en este juego nos colocamos en el mismo nivel vibratorio que tienen los terroristas y la gente con la que nos enfrentamos, lo cual solo puede llevar a una escalada en la que el final es la destrucción. Por eso nadie gana en una guerra, porque en realidad los dos bandos echan leña al mismo fuego: el odio, la separatividad, la violencia. La diferencia entre los bandos no es real; es puramente racional.

Es hora de crecer como humanidad. Es hora de cambiar de metas, de ampliar horizontes, de dejar de vivir mirándonos al ombligo y empezar a entender la realidad de una forma global, desde una perspectiva más amplia. Todo es vibración. Si queremos una realidad más satisfactoria debemos empezar por tener pensamientos de vibración más alta, que traerán sentimientos y acciones más positivos.

Ya no es hora de insistir en tener la razón por encima de todo, justificando con ello las barbaridades que cometemos.  Es hora de que nos dejemos de parecer a niños peleando por juguetes, ciegos en la defensa de su patética posición en la pelea, y nos elevemos por encima de viejos conceptos que limitan nuestra mente.  La humanidad es una unidad, un cuerpo que formamos entre todos, y como tal hay que tratarlo. Somos células de un organismo que solo puede estar fuerte y sano cuando hay armonia y equilibrio en todos sus sistemas. Lo que le pasa a un grupo nos afecta a todos, tanto si lo entendemos como si no. Cuando las células cancerígenas aparecen en un organismo, si el resto del cuerpo responde con células sanas, se da una remisión espontánea. Sin embargo, cuando el organismo responde con más células cancerígenas, hay metástasis. Es hora de entender que somos una unidad, y no solo una suma de individualidades. Me parece positivo que Osama haya muerto pero no habrá nada que celebrar hasta que seamos capaces de entender que toda la negatividad que él representaba es una creación nuestra, y que la solución no está en el poder militar si no en la habilidad de elevar nuestra vibración. El dia que este hecho sea conocido, asumido y puesto en práctica, habremos evolucionado y podremos solucionar nuestros problemas. Cuando quiera es hora. 

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