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martes, 1 de diciembre de 2009

¿Otra de buenos y malos?

Hoy va de de piratas. Ya que todavía tenemos reciente el tema del Alakrana, me gustaría compartir mis reflexiones al respecto. Por supuesto, lo primero y más importante, es manifestar mi alegría por la liberacion de toda la tripulación. Es una satisfacción saber que a pesar del mal trago, están sanos y salvos con sus familias. Y a partir de aquí, tenemos que hablar.

En primer lugar, comentar un detalle. Según tengo entendido, el “Alakrana”, igual que en su día el “Playa de Bakio”, que tambien fue capturado, no llevaba bandera Española en el momento de su captura. Como muchos otros barcos del Pais Vasco, enarbolan la bandera de su comunidad. A mi esto ni me va ni me viene, ni me parece mal en principio. Cada uno que lleve la bandera que quiera, pero que sea consecuente. Segun el derecho marítimo, “todo buque navegará bajo pabellón de un solo estado y quedará bajo la protección de dicho estado que deberá garantizar su seguridad en alta mar”. La proteccion, o en este caso el rescate, deberia negociarse con el gobierno correspondiente a la bandera enarbolada. Por supuesto, entiendo que el gobierno español se encargue del tema, pero me parece una gran hipocresia por parte de los armadores. ¿No debería haber sido el Lehendakari el encargado de negociar o de brindar la protección necesaria en este caso?.

Independientemente de estos temas que no son realmente relevantes, es interesante ver cómo lidiamos con la situación. Durante la crisis del secuestro, por lo que pude leer y escuchar no nos ponemos de acuerdo. Si negociamos, mal porque mandamos un mensaje de debilidad y sentamos un precedente tras el que podemos esperar más secuestros. Si no negociamos, mal porque no estamos protegiendo a nuestra gente, lo cual es inadmissible. Si pagamos, mal. Si no pagamos, tambien. Si detenemos a un par de piratas, mal por poner en peligro a los secuestrados. Si no les detenemos, mal porque somos ineptos, ineficaces e incapaces de defender a los nuestros. En qué quedamos? A mí me parece que en situaciones de crisis es importante confiar y dejar hacer. Es como ir de paquete en una moto. Uno no discute las decisiones del que va delante. Ya habrá tiempo de quejarse por la conducción una vez que estemos parados, o ya veremos si nos volvemos a montar con la misma persona. Pero en situación de riesgo, uno se pega al piloto (ojo, que no he dicho “uno pega al piloto” ) para facilitarle el control de la situación. Y si no, no haberte montado.

Una vez que la situación perentoria está más o menos resuelta, seguimos teniendo un problema. Como ocurre con las enfermedades, los síntomas son solo la señal de que algo no funciona. Los secuestros no son el problema, si no el síntoma de algo mayor. Por tanto, debemos considerarlo desde una prespectiva más amplia. Es muy facil adoptar la vieja postura simplista y dualista que ha creado el mundo deshumanizado y caótico en el que vivimos. Ellos son los malos, nosotros los Buenos y además las víctimas inocentes. O sea, o vamos a por ellos, o, si ésto no es práctico, vale con no dejar que nos secuestren otra vez y cada palo que aguante su vela. Cada barco, cada pais, que se las arregle como mejor le parezca. Seguridad privada, proteccion militar, en fin, otra escalada de uso de fuerza armada en el que hay unos pocos beneficiados: los que venden armas. Cuando los pesqueros vayan armadas hasta los dientes, los piratas mejoraran sus equipos. Cuando estos sean similares a los que llevan los que defienden a los pesqueros, todos incrementarán su armamento. Cuando los piratas vean que maltratar no es suficiente, matarán. ¿Y quien gana en esta espiral de violencia que se esta creando? Aparte de los negocios de armamento, nadie. Hay que encontrar otra solucion.

La mejor manera de encontrar una salida es entender el problema. Somalia es uno de los paises más rotos del mundo, social, economica y políticamente. Claro que muchos dirán que no es nuestro problema, si no el suyo. Que espabilen como lo hacemos los demás. Bueno, si uno tiene un drogadicto en la familia también podría decir lo mismo, sin embargo se le ayuda. A pesar de que sería fácil decir “que no se hubiera drogado” o “que no hubiera tomado esta decision o la otra…”. Son parte de la humanidad, y como tal, mal que nos pese, parte nuestra. En este momento, sin un gobierno que tenga las riendas del pais, Somalia es una tierra sin ley. Esto ha favorecido que la comunidad internacional se aproveche. En los ultimos años se han expoliado sus costas de recursos pesqueros, y a cambio se han convertido en un vertedero para las substancias tóxicas (quimicas y radioactivas) que países supuestamente desarrollados van vertiendo en sus aguas. Al principio, los mismos pescadores somalíes eran los que, con lanchas rápidas, trataban de eviar estos expolios y actos de vandalismo, intentando, por lo menos, obtener alguna compensación económica para paliar daños. Con el tiempo, ésto ha ido derivando en una escalada de violencia. Que hubieramos hecho nosotros en su lugar? Un proverbio indio dice “no juzgues a ningun hombre sin haber andado antes tres lunas en sus mocasines”; vamos, que hay que ponerse en el lugar del otro. Sin recursos ni futuro, en Somalia se encuentran con que en las zonas costeras la gente se muere y un alto porcentaje de niños nace con deformaciones, debido a la radiacion de los vertidos. Ven sus bancos de pesca reducidos porque ahora que los buenos (nosotros, claro) estamos agotando nuestras zonas pesqueras y marisqueras, tenemos que expoliar las del vecino.

Nos olvidamos de que la tierra es nuestra casa. Uno no limpia el salon y pone toda la porquería en el dormitorio. En una familia, no dejamos a un hijo morirse de hambre para que el otro pueda tener un coche nuevo o irse de vacaciones. Para poder solucionar nuestros problemas, tenemos que empezar a gobernar el mundo como una unidad que es. Una casa, una familia. Todos estamos juntos en esto, y las consecuencias de lo que los paises mas civilizados hacen con los paises menos favorecidos como Somalia, son las que vemos. De empezar a defender a su tierra, a convertirse en un pirata cruel, atiborrado de qat, y sin más meta que el dinero, hay un paso. Pero estoy segura de que si nos empezamos a preocupar por sus necesidades, en lugar de alimentar una escalada de violencia, encontraremos la llave para una solución real y a largo plazo.

Por supuesto que los piratas deben rendir cuentas a la justicia por lo que están haciendo. Desapruebo completamente todo tipo de violencia, venga de donde venga. No hay justificación en ningun caso para retener a un grupo de personas, y muchísimo menos para maltratarlos, humillarlos, o, como en el caso de la niña del “Ariana”, violar a nadie. Que lo entienda no quiere decir que lo apruebe ni lo justifique. Pero aunque hay que utilizar la fuerza como medida de disuasoria o para el rescate de secuestrados, el problema a mayor escala no se solventa realmente con un enfrentamiento hostil, sino con medidas de ayuda y colaboración. Mientras solo pongamos parches, es como si tomamos aspirinas para el dolor cuando lo que lo produce es un tumor.

Y vosotros, ¿qué pensais?

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